Lírico, el ‘antes’

Tengo vagos recuerdos de cómo conocí a David Gilaberte Miguel, Lírico en el mundillo del hip hop, Gila para los amigos. Pero fue, con toda seguridad, dando patadas a un balón, hace más de treinta años, en el patio del colegio San Felipe Apóstol de Zaragoza. Era el mejor del recreo. Tenía, y todavía tiene, una zurda de ésas que la ponen donde quieren, una zurda de extremo izquierda puro que le permitió llegar a militar en las categorías inferiores del Real Zaragoza, algo que poca gente conoce.

Recreos y pelotas aparte, a Gila empieza a interesarle el hip hop a finales de los 80. A través de la base aérea militar de Estados Unidos empieza a llegar un novedoso surtido de material sonoro a Zaragoza. Era una cuestión de contactos, y nosotros los teníamos. ¿Cómo suena el RAP norteamericano? Nos pasábamos los vinilos, intercambiábamos cintas; escuchábamos las rimas, retumbaban los bombos y las cajas. Recuerdo las TDK´s de 60 minutos como auténticos regalos caídos del cielo, y en cierto modo así era. Y recuerdo también que entre toda aquella vorágine de cassettes -hoy material de coleccionista- hubo dos artistas que golpearon fuerte en los oídos de Gila: Rakim (junto a Eric B.) y Paris.

Recuerdo las TDK´s de 60 minutos como regalos caídos del cielo, y en cierto modo así era

El hip hop pillaba por banda a un Lírico adolescente, ávido de nuevas experiencias, que incluso lo intentó con el graffiti. Dejó su impronta en algunas paredes y muros de barrios como el Actur, el Picarral o la Zona 15, pero no nos engañemos: sus dotes artísticas conjugaban mejor con las rimas que con los sprays. Todavía recuerdo esos momentos previos a realizar el tag, cuando los músculos se comprimían y las pulsaciones se aceleraban: eran tiempos en que los b-boys debíamos marcar el territorio para aumentar nuestra popularidad entre las demás pandillas de la ciudad del viento.

Funcionaba por entonces en Radio Mai (Radio de la Margen Izquierda) un programa llamado Spezial Zulú que supuso un espaldarazo a nuestra ansiedad por descubrir nuevos artistas, por imbuirnos aún más en la cultura hip hop. Recuerdo que quedábamos todos los sábados por la mañana en algún parque para escuchar el programa. Dirigido primero por Germán Larone (DEP) y más tarde por DJ Potas, el programa se convirtió en una escuela de entretenimiento, un oasis musical para nosotros. En Zaragoza, gracias a la base aérea, siempre hubo cierta facilidad para acceder a los últimos movimientos del hip hop americano.

liricoLa primera vez que subimos con Lírico a un escenario fue en el Centro Cívico Delicias. Se llevaba a cabo una de esas concentraciones underground de hip hop en Zaragoza, no tan raras por entonces, y recuerdo que para actuar tuvimos que presentarnos a un concurso de maquetas que organizaba un fanzine del momento. Fuimos seleccionados y subimos a cantar Un toque del diablo y Calles oscuras junto a Stan (Sergio Garralda). Nacían los Gangsta Squad.

En poco tiempo, los Gangsta Squad (luego nos llamaríamos El Aborto de la Música) nos consolidamos como grupo amateur e invertimos nuestro tiempo y dinero en tratar de hacer música. Pedimos un préstamo (algo poco habitual en chavales de 15 años) y adquirimos una caja de ritmos Yamaha RX-7 de segunda mano. La estuvimos pagando durante años a razón de 4.000 pesetas al mes, con el consiguiente esfuerzo que suponía compatibilizar dicho gasto con la asignación semanal que nos daban en casa.

Pedimos un préstamo y adquirimos una caja de ritmos Yamaha RX-7 de segunda mano

Cualquier momento era bueno para quedar, componer y ensayar: en la Casa de Juventud de Santa Isabel, en la plaza del Royo o en un piso franco que mis abuelos nos dejaban en Casetas. Era la época de las maquetas. En Zaragoza, grupos de jóvenes grababan y editaban sus propias obras musicales con métodos rudimentarios, y entre todos propiciamos un tráfico de cintas que finalmente nos animó a crear nuestra primera y única maqueta: Es tan sólo un aviso.

En un mundo analógico -sin internet, sin myspace, sin redes sociales- hicimos copias de la maqueta en nuestras casas, fotocopiamos la portada tropecientas veces y distribuimos nuestro trabajo puerta a puerta entre los colegas y en tiendas de discos de Madrid, Barcelona y Zaragoza. La maqueta tuvo cierto éxito entre la comunidad rapera y dimos varios conciertos en jams, dentro y fuera de nuestra ciudad. Llegaron a contratarnos en varios colegios para animar el cotarro durante sus semanas culturales. Éramos pequeños sí, pero se estaba gestando algo grande. Es tan sólo un aviso es el verdadero punto de inflexión en el devenir de Gila como artista, es la zona cero de lo que hoy son Violadores del Verso, y por tanto de lo que ahora es el primer trabajo en solitario de Lírico: Un antes y un después.

Todo esto es el antes de Lírico; el después está por suceder.

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*Sergio Ibarra es DJ Brutal, ex-miembro de Gangsta Squad y Violadores del Verso.

*Si quieres disfrutar de nuestra vídeo entrevista con Lírico, haz click aquí.

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