‘Preppers’ y el fin del mundo

Hoy es el fin del mundo. Según la profecía maya, el solsticio de diciembre (21.12.12) es el punto y final. Todavía no sabemos si a lo largo del día golpeará la Tierra un asteroide errante o el sol provocará una eyección de masa coronal. Lo único que conocemos a ciencia cierta es que hoy es el adiós definitivo.

Tómenselo a broma si quieren, pero antes del final dedíquense unos minutos de relax y lean esto. Van ustedes a conocer algunos de los -pocos- rostros que después del día de hoy van a sobrevivir a la catástrofe. Los protagonistas de este artículo son algunos de los tipos más envidiados del planeta. Son los denominados preppers, personas preparadas para la llegada del fin del mundo. ¿Recuerdan la matanza de Newtown (Connecticut) el pasado 14 de diciembre? Fue una especie de señal. Adam Lanza mató a veinte niños y seis adultos. Después se suicidó. El joven Lanza era muy consciente de que se acercaba el final.

Como saben, su primera víctima fue su propia madre, Nancy, a la que fulminó de cuatro disparos en la cabeza mientras dormía. Pues bien, Nancy era una prepper. Es decir, una señora que lo tenía todo a punto para el día de hoy. Por eso guardaba en su casa una pistola Sig Sauer, una Glock y dos fusiles semiautomáticos de uso militar, por eso había adiestrado a su hijo en campos de tiro. Por eso. Para sobrevivir tras la hecatombe. Y la señora Lanza no es una excepción. Hay preppers dispersos por toda la geografía mundial. ¿Pero qué es exactamente un prepper?

Por eso guardaba en su casa una pistola Sig Sauer, una Glock y dos fusiles semiautomáticos de uso militar

Se trata de familias o individuos que durante estos últimos años se han provisto de alimentos, acaparado armas, construido búnkers o comprado ropajes antinucleares para que el fin del mundo les pille en condiciones de afrontarlo. Veamos algunos ejemplos.

Peter Larson vive con su mujer, sus hijos y sus nietos en Salt Lake City. Hasta hace unos meses era un comercial de éxito que viajaba continuamente por las principales ciudades de Estados Unidos. Pero abandonó su trabajo. Por decisión propia. Primero, porque considera que las grandes metrópolis son trampas mortales. Segundo, para estar cerca de su familia cuando llegue el fin del mundo y ayudarles en su salvación. Peter está convencido de que el final tiene forma de holocausto nuclear, y ha invertido muchos años en procurarse un refugio en condiciones. A las afueras del estado de Utah, al pie de las montañas, se ha construido un verdadero búnker antinuclear bajo tierra que puede dar cobijo a toda su familia cuando explote lo que tenga que explotar.

Más rudimentario es el refugio de Doug Huffman, que sólo ha pensado en sí mismo para sobrevivir a la jornada de hoy. Como en todo, también en el fin del mundo hay tipos egoístas. Ha excavado seis madrigueras en un radio de 320 km desde su hogar a las que poder huir en cualquier momento. Sólo él conoce sus ubicaciones. Él las llama spider holes, término utilizado en la guerra de Vietnam para referirse a una suerte de hoyos de casi un metro de profundidad por dos de longitud donde poder camuflarse. Lo que viene a ser una tumba. Viendo este vídeo, no es difícil imaginar en estos momentos a Doug Huffman, con medio cuerpo metido en alguna de sus madrigueras, esperando el fogonazo definitivo.

Dennis sabe que la predicción maya tiene que ver con una omnipotente radiación solar que desencadenará la explosión de 140 centrales nucleares

La familia McClung es, probablemente, la mejor preparada. El cabeza de familia, Dennis McClung (diseñador de páginas web hasta la fecha), sabe que la predicción maya tiene que ver con una destructiva y omnipotente radiación solar que desencadenará la explosión violenta de 140 centrales nucleares en Estados Unidos. ¿La forma de afrontarlo? Máscaras antigás y ropajes de protección antinuclear. Cada cierto tiempo, Dennis se reúne con su mujer y sus dos hijos para ensayar la coreografía de desvestirse y vestirse con dichos atuendos (deben hacerlo en menos de seis minutos) para cuando llegue el gran día. Pero claro, una vez se ha sobrevivido al fin del mundo, hay que seguir mirando al futuro. Y la bienaventurada familia ha ideado un sistema de autoabastecimiento sostenible de lo más sofisticado. El ciclo perfecto en el que gallinas, cabras, plantas y peces tilapia se lo montan para que los McClung no pasen hambre.

fin del mundoHay centenares de ejemplos, todos divertidos. Pero un prepper no siempre espera la megaexplosión interplanetaria. Los hay más modestos, más optimistas. Es el caso de Lisa Bedford. Para ella el fin del mundo es sólo un punto y aparte. Lo que viene, y es inminente, es el colapso de la economía, la hiperinflación, un momento en que ni el euro, ni el dólar, ni el yen tendrán ningún valor. Por eso invierte en plata, para el trueque y el retrueque del futuro. Por eso acude frecuentemente a los hipermercados Honeyville Farms, para proveerse de alimentos secos y deshidratados que le permitan todo un año de subsistencia. Si la economía mundial quiebra sobrevendrá la locura colectiva, reinará el desorden social y los atracos a mano armada serán el pan de cada día. Ésas son las razones que han llevado a Lisa Bedford a comprar armas de asalto para sus queridos hijos, para que sepan defenderse.

Visto lo visto la conclusión es simple: a sus 20 años, Adam Lanza fue un adelantado a su tiempo. Quiso evitarle a su madre -y, de paso, evitarse- el desastre de hoy viernes, 21 de diciembre de 2012, esa hecatombe para la que tanto se habían preparado. Hoy es el fin del mundo, señores. Y ya sé que todos sus iPhones y todos sus iPads dan la predicción meteorológica para el fin de semana, pero no existe la máquina perfecta. Steve Jobs era un tipo muy listo, pero no era un prepper.

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